Incomunicado, por José Miguel Varas
Por: Comunicaciones LOM
―Sorry, jefe ―me dijo el gendarme encogiéndose de hombros. Y me «allanó» veloz y diestramente. Sobre la mesa, en la sala de guardia del Palacio de los Tribunales, fueron amontonándose lápices, lapiceras, libretas de apuntes, billetera, carnets, aspirinas, llavero, boletas de empeño, pañuelos: todo lo que un periodista suele llevar en los bolsillos.