LA GEOGRAFÍA DE CHILE ES MUCHO MÁS QUE UNA POSTAL TURÍSTICA. Un oportuno análisis de los académicos Andrés Núñez González y Enrique Aliste Almuna, en la colección “Reflexión – Debate”, de LOM ediciones.

Marcel Garcés

La entrega a la prensa -como se decía antes- del libro “Geografías imaginarias y el oasis del desarrollo- Cambio climático y la promesa del futuro esplendor”, de los geógrafos Andrés Núñez González y Enrique Aliste Almuna, semanas antes de que el rechazo al modelo económico social y político se expresara de manera rotunda a partir del 18 de octubre de 2019, es mucho más que una casualidad editorial.

De una manera virtuosa, el contenido de la obra de estos destacados geógrafos sociales y académicos en universidades chilenas y extranjeras, se vincula con el sentimiento crítico de la ciudadanía en movimiento, desatada por el mal llamado “estallido social” que en esencia es la expresión de un malestar y un rechazo ciudadano, además de una actitud  colectiva de rebeldía frente al modelo neoliberal implantado manu militari, con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 y mantenido en los tiempos de la “transición”.

 Se trata de una lectura oportuna y apasionante, que tal vez sorprenda, pero que naturalmente contribuirá a un enriquecimiento cultural, social, entregando conocimientos y argumentos indispensables -lo que llaman “insumos”- para pensar el Chile de hoy y sobre todo el que los chilenos intentan mayoritariamente para el mañana.

La obra instalada en la agenda presente de un Chile en busca de un ordenamiento jurídico, político y social puede contribuir, desde el ámbito académico y profesional, a darle una particular densidad ideológica y política, en un campo aparentemente específico y amplio, a una realidad en proceso de cambio.

Al mismo tiempo instala en la discusión colectiva demandas que se integran a las contempladas en la búsqueda social de los principios democráticos, que reemplacen los principios y dogmas contenidos en los cerrojos “constitucionales” de la dictadura de Augusto Pinochet implantados de manera ilegitima y redactada a favor de un modelo económico y social totalitario y antidemocrático,

Los conceptos contenidos en el libro asumen así un claro valor profético y no solo en el ámbito académico de la geografía social, sino que otorga a las demandas y las consignas multitudinarias, un sentido político profundo, una proyección desde el ámbito de la ciencia para la construcción de un Chile justo, dando respuesta a las demandas en torno a un problema que los autores consideran vital para el desarrollo nacional y la defensa de la soberanía.

Para editorial LOM, cuyo nombre rememora, en idioma yagán, el “Sol”, y alude a la luz que viene con el amanecer, que contribuye y nutre el surgimiento de la naturaleza, da fertilidad de la tierra, pero también se puede referir, poéticamente, a la luz del conocimiento, esta obra de su colección “Reflexión–Debate”, que destaca en el catálogo, es un honor poner a disposición de sus lectores, esta obra inspiradora de reflexión y de toma de posición intelectual, social y, francamente, política.

Núñez y Aliste enjuician la historia contemporánea de Chile y de sus protagonistas políticos, desde la dictadura, pasando por la transición, y los compromisos asumidos por las oligarquías políticas y económicas en defensa de un modelo –el neoliberal– llevado al extremo e instalado bajo amenaza y chantaje, como el único horizonte viable, pero sobre todo posible, en un escenario de compromisos y complicidades.

Los autores, enfatizan que este “es un libro de geografía”, argumentando a reglón seguido que “Hay allí en el modo de comprensión de ’lo geográfico’, otro patrón de colonización cultural. En efecto, también en la década del 70 y 80, la Geografía se transformó en una herramienta para modificar los territorios en áreas productivas donde el capital pudiese desplegar los procesos de mercantilización de una naturaleza que estaba allí para ser explotada. La geografía debía alejarse de lo social, y debía instalarse en ese, un tanto ingenuo ya, discurso de la neutralidad científica”.

Núñez y Aliste rechazan ese interesado intento ideológico, empresarial y político y asumen una posición y compromiso militante, con la ciencia, la geografía y la sociedad: “Parte de nuestro trabajo es sacarla de allí y (de) volverla al marco social desde donde surge su sentido”.

Pero también interpelan al lector: “Usted podrá constatar que este es un libro de Geografía, pero fundamentalmente visualizará que es un libro sobre las imágenes. De allí que sea necesario desde ya preguntarle a los lectores: ¿Pensamos o somos pensados por las imágenes? Esperamos que este libro pueda colaborar a responder esa pregunta”.

Se trata de un libro que, indican, “se plantea como desafío reflexionar en torno a las imágenes que conlleva el discurso del desarrollo”, y ”que a su vez pretende interpelar a la sociedad que hemos construido, desde nuestro punto de vista, en base a un programa que se sustenta en una desigualdad social muy notoria, aunque invisibilizada desde aquellas imágenes que son promesas de un ’futuro esplendor’ y, por lo mismo, “tiene que ver con el Chile inventado desde los discursos del éxito, del desarrollo y el progreso”.

“El tema –dicen los autores–, nos parece de fondo: las imágenes, a diferencia de lo que comúnmente se estima y cree, no son un asunto etéreo, fugas, liviano. Por el contrario, ‘nada hay más sólido que las imágenes’”.

El libro plantea interrogantes con un sentido crítico, para aportar al proceso de interrogantes y demandas que hoy se está haciendo la ciudadanía en un vasto conjunto de temas, más allá de la geografía, tema confeso del libro.

O es que, como parece ser la columna vertebral nervio central del libro, precisamente, desde la geografía, en su dimensión precisa, primordial, se dimensiona más dramáticamente el carácter antihumano, antinatural, depredador del modelo en aplicación, con el argumento del desarrollo, el progreso, de la explotación de bosques, tierras, aguas, del modelo exportador, en realidad de las ganancias.

“¿Qué tipo de sacrificios u órdenes sociales requiere, por tanto, el ‘camino al desarrollo’?”. Y por lo mismo, “¿cómo debemos recoger y leer los desafíos hoy los diversos llamados a la acción climática?”.

La lista de temas del índice de “Geografías imaginarias y el oasis del desarrollo”, constata la magnitud, amplitud y oportunidad de la temática de la obra, así como del interés que, con toda seguridad, despertará, en el lector o la lectora.

Lo capítulos hablan de “Zonas de Sacrificio: ¿el precio del progreso y el desarrollo en Chile?”; “El agua y las tensiones del modelo de gestión hídrica en Chile”; “Patagonia: de la reserva de vida a la reserva de capital”; “El extractivismo, enclaves y desigualdad: el invisible precio del modelo exportador”; “La quimera del turismo: Valparaíso, Torres del Paine y San Pedro de Atacama”; “Reflexiones en torno a la ‘ducha de los tres minutos’”, y su epílogo es tanto o más alarmante y desafiante: “¡La Tierra no alcanza!”.

Conviene tener en cuentas también y quizás en lugar destacado, el registro de citas de los presidentes Ricardo Lagos, Eduardo Frei y Sebastián Piñera, encabezando capítulos del libro, y que constatan lo transversal del discurso que privilegia las teorías neoliberales sobre el desarrollo en el pensamiento político de la clase política y sus acciones.

“El año 2010, para el bicentenario de nuestra independencia, tendremos un país desarrollado, socialmente justo y culturalmente maduro” (Ricardo Lagos, 2001).

“Ninguna inversión se detendrá por consideraciones ambientales “(Eduardo Frei, 1996).

“Nuestro país tiene por delante un futuro promisorio. Estamos avanzando... Antes que termine esta década podemos ser la primera nación de Latinoamérica en cruzar el umbral del desarrollo” (Sebastián Piñera, 2011).

Se trata, obviamente, de una soberbia discursiva y transversal, de quienes pretenden ser profetas de un modelo que garantiza el “desarrollo”, “el progreso”, y la “modernización”, que se convierten en fetiches y elementos centrales de su retórica política y publicitaria constante.

Ello da cuenta, junto a autoalabanzas como la del presidente Piñera, de que “Chile está creciendo. Chile es un verdadero oasis, en una América convulsionada” (dicho en el canal de Tv, Mega, la mañana del 8 de octubre de 2019, 10 días exactamente antes de que la ciudadanía dijera todo lo contrario en las calles y plazas de todo Chile) confirma más que la falta de señales que pudiera haber captado la “inteligencia” del Estado, la  miopía, el desconocimiento de la realidad o de una lectura falsa de la misma, o más bien, la altanería que afecta a la clase política del país.

Pero también confirma el compromiso de las elites políticas y económicas del país con un modelo económico claramente injusto, antipatriótico, y de una culpabilidad compartida de manera transversal.

(Algo así como, se dice aún, desde la ironía y la molestia, que “la derecha y la izquierda unidas, jamás serán vencidas”, aunque esta consigna deformada, pareciera entrar en crisis en estos últimos tiempos, por obra de “la calle movilizada”.)

En resumen, la geografía de Chile es mucho más que un paisaje turístico de tarjeta postal, una “loca geografía” como la descrita en su clásico ensayo, por Benjamín Subercaseaux, a la imagen burlesca de un aviso de venta de un “Lindo país con vista al mar”, un discurso patriotero y ramplón de Fiestas Patrias, o la melodía de una tonada folklórica.

En realidad, y este es el mensaje del libro de Núñez y Aliste: Chile sería mucho más lindo, si fuera más justo, también con su geografía, o a partir de ella, donde sus riquezas y su gente, fueran el centro de sus políticas y preocupaciones, tanto como la defensa del agua, su aire, sus montañas, sus bosques, su riqueza minera, su mar y su abundante pesca.

 

NOTAS

ANDRÉS NÚÑEZ GONZÁLEZ es Doctor en Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile y posdoctorado en Geografía en la misma casa de estudios superior. Su área de investigación se enmarca en la línea de la Geografía Social, Geografía cultural y Geografía Histórica.

ENRIQUE ALISTE ALMUNA Es Profesor Asociado de la Universidad de Chile, Doctor en Ciencias Sociales mención Geografía y Estudios del Desarrollo de la EHESS de París, Licenciado en Geografía, Geógrafo y Magister en Gestión y Planificación Ambiental de la Universidad de Chile.