Efímera: el sutil juego de ficciones con que Bruno Montané subvierte la biografía

Por Pablo Fante

(Reseña publicada en Barbarie)

Efímera es una fascinante nouvelle del infrarrealista Bruno Montané (Valparaíso, 1957). Reconocido por su poesía, sorprendió a sus lectores con esta primera incursión en la narrativa. Es una novela breve de lectura gratificante que atrapa desde sus primeras páginas e invita a un sugerente ejercicio de interpretación.

A través de un relato en primera persona, como en un diario autobiográfico, la obra dialoga implícitamente con la estancia en Chile del poeta nicaragüense Rubén Darío; corresponde a la época en la que gestó su influyente poemario Azul…, entre 1886 y 1889. Pero, lejos de ser una biografía convencional, el homenaje de Montané opera desde los márgenes: Darío solo se adivina en los epígrafes y tras los nombres alterados de los personajes históricos, en una omisión deliberada que otorga libertad creativa.

La principal referencia de Montané es la Autobiografía de Darío publicada en 1912. En esta y Efímera se reconoce una misma visión de la sociedad chilena de finales del siglo XIX: un medio sumergido en prejuicios estamentales que mira con condescendencia a un centroamericano por sus rasgos indígenas. 

Pero, al mismo tiempo, el narrador protagonista de Efímera es y no es Darío. Montané ejecuta un juego de máscaras que se inserta en una extensa tradición literaria: la de reelaborar historias preexistentes añadiendo de su cosecha. Reinterpreta libremente la Autobiografía de Darío y la convierte en una obra literaria autónoma, con sus propias problemáticas e indicios.

Desde luego, el diálogo con ciertas figuras históricas es más transparente para un lector chileno —quien reconocerá, por ejemplo, a Pedro Balmaceda y su padre, el presidente José Manuel Balmaceda, aunque aparezcan bajo otros nombres—. Pero, como se trata de una reescritura que mezcla lo biográfico y la ficción, el relato no exige el conocimiento de estas referencias para ser disfrutado por el lector. Lo importante es lo que se cuenta.

Por lo mismo, la obra elude el género histórico convencional. Aunque la trama transcurre en Santiago y Valparaíso en el siglo XIX, casi no incluye indicaciones tecnológicas o contextuales. Además, no recrea el virtuosismo estilístico del Darío histórico: el Félix de Montané no despliega la profusión léxica, el gusto mitológico ni la obsesión por la métrica del Modernismo.

La nouvelle prefiere concentrarse en una serie de encuentros con diferentes personajes y la observación de acontecimientos que el narrador describe sin urgencia de explicación. Señala asombro y curiosidad ante la experiencia vital, que está llena de eventos inexplicables a los que podemos adjudicar cierto simbolismo, o no del todo, porque la vida, que no sigue un guion previo, tiene mucho más de azar que de lógica.

Justamente, desde el punto de vista estructural, Efímera subvierte las expectativas del Bildungsroman o novela de aprendizaje. Tratándose de un protagonista joven, uno podría esperar una transformación psicológica o un arco de desarrollo convencional durante sus años en el país. O alguna explicación sobre cómo llegó a escribir uno de sus poemarios más influyentes. Sin embargo, a medida que avanza la novela, dicha expectativa se disipa. Montané desplaza la tensión dramática para articular escenas e historias encajadas: el interés se traslada de la evolución del personaje hacia la fascinación por los relatos independientes que los interlocutores comparten.

Al respecto, quisiera cerrar esta reseña destacando la contención emocional del narrador. Frente al exceso dramático frecuente en otros relatos de juventud, la voz narrativa de Efímera se despliega con serenidad. El protagonista transmite sus experiencias, los excesos del alcohol y sus desengaños con una sobriedad que se distancia del histrionismo para asentarse en una experiencia vital más pausada y verosímil. Gracias a esta verosimilitud conseguida por una descripción perspicaz de las emociones, la lectura de Efímera es sorprendente y refrescante: nos lleva donde no pensamos con una escritura madura y depurada.

Efímera
Bruno Montané
-LOM Ediciones (Santiago, 2025)
-Ediciones Contrabando (Valencia, 2022)