Las semanas decisivas: una historia para volver a mirar este 21 de mayo

(Imágenes del interior del libro La furia de las olas de Désirée Frappier & Alain Frappier)

Hay momentos históricos que solemos recordar por su desenlace. Los observamos desde la distancia y, con el tiempo, los convertimos en fechas, hitos o imágenes que parecen inevitables. Pero la historia rara vez se vive así. Quienes habitan esos momentos no conocen el final. Viven entre rumores, incertidumbres, señales dispersas y la sensación, a veces difícil de explicar, de que algo está cambiando.

¿Cómo se experimenta el tiempo cuando todavía nada parece resuelto, pero todo comienza a transformarse? ¿Cómo se percibe un quiebre histórico antes de que ocurra?

A propósito de este Día de las Glorias Navales, compartimos un fragmento de "Los que dijeron 'No'. Volumen II", de Jorge Magasich, centrado en el capítulo "Las semanas decisivas". En estas páginas, el autor nos sitúa en las cinco semanas que transcurren entre el Tanquetazo y las primeras detenciones de marinos antigolpistas: un período en que la vida política, social y militar comienza a tensionarse hasta un punto de no retorno. Lo que aparece en estas páginas no es únicamente una secuencia de acontecimientos. Es también una atmósfera. La sensación de que algo se aproxima. El desgaste de las organizaciones sociales. El paso de la movilización al desaliento. La convivencia cotidiana con atentados, conflictos, rumores y operaciones que comienzan a alterar la vida pública.

Y entre esas transformaciones hay una experiencia especialmente inquietante: la de los marinos que comienzan a comprender que pronto podrían ser obligados a actuar contra aquello que consideran legítimo. Algunos sienten miedo, dudas y comienzan a preguntarse qué posición ocupar cuando el conflicto parece inevitable. La pregunta deja de ser política para convertirse también en una pregunta íntima: qué hacer, cómo actuar, qué significa permanecer leal. 

El libro también muestra algo que, visto desde el presente, resulta especialmente perturbador: los quiebres históricos no llegan de golpe. Antes existen ensayos, mecanismos y señales tempranas. Los allanamientos sistemáticos, la circulación de información fabricada, la instalación de climas de sospecha y la normalización de ciertas prácticas aparecen como piezas de un proceso mayor.

Quizá por eso volver sobre estas páginas sigue siendo necesario. Porque la memoria no consiste únicamente en recordar aquello que ocurrió. También implica detenerse en aquello que, en su momento, pareció aislado o transitorio. En esas señales que muchos no supierono no pudieron leer completamente.

Te invitamos a leer este fragmento y volver a "Las semanas decisivas": no solo para mirar el pasado, sino también para pensar cómo las sociedades reconocen los signos de sus propios quiebres. CLIC para leer